Uno de esos pedidos fue un collar de la cosita que más quería en el mundo, su perro Scottie. El perrito era adorable, me encantan los de esa raza y hacerlo fue realmente un desafío para mí porque era el primer perrito personalizado que hacía.
A ella le encantó. No paraba de hablarme de lo mucho que quería a Scottie y de lo importante que era para ella. Me dijo que ahora que tenía ese collar podría llevarlo con ella a todas partes aunque en verdad estuviesen lejos.
Me pareció muy bonito. Yo no tengo mascotas pero sí que me gusta tener algo siempre conmigo que me recuerde a las personas que quiero, algo especial que me haga sentir más cerca de ellos. ¿A vosotros no?